“María Fernanda Man Ging sale a estructurar un mundo nocturno, un entorno muy personal en el que evoca un silencio en azules y grises, y el despojo de prejuicios anunciados en su obra Alimaña. En su búsqueda se vuelca a la naturaleza y al cemento en los que encontramos gatos, zorros, zarigüeyas y más. Recurre a la pintura, al grabado y la escultura como recurso de representación; muestra habilidad en el manejo del dibujo y acrílico en armonías de azules que inducen a oscuridad, un mundo que despierta y sobrevive según sus reglas”.


V. Adrián Ramírez Lavid 
Enero, 2017 – Ecuador