Publicado por María Fernanda Man Ging el

Meditación vs. técnicas de relajación

¿Son diferentes? ¿En qué se diferencian? ¿Cuál ayuda más? Aunque diferentes, ambas nos ayudan a reducir el estrés y la ansiedad. Sin embargo, presentan algunas diferencias.

Las técnicas de relajación tienen como objetivo principal inducir un estado de relajación. Para ello, se emplea con frecuencia la sugestión, la imaginación o una serie de ejercicios estructurados que organizan la práctica. Las más efectivas son las que guían la atención a las sensaciones del momento presente, punto de encuentro con la meditación.

La meditación, en cambio, va más allá de ser una técnica o un conjunto de técnicas, es una forma de ver, de ser y estar en el momento presente. Aunque con frecuencia se acompaña de estados profundos de relajación y sensación de bienestar, la meditación consiste en abrazar todos y cada uno de los estados que emergen en nuestra conciencia en el mismo momento en que aparecen. Es permitirnos estar donde estemos tal y como estemos y que, en ese mismo instante, el mundo sea también exactamente tal cual es.

En la última década, las investigaciones en salud se han inclinado más por la meditación como ruta efectiva a largo plazo. ¿Te gustaría aprender a meditar?

Publicado por María Fernanda Man Ging el

Respirar de manera consciente

Tómate un tiempo para respirar de manera consciente. ¿Por qué? ¿Cuál es la diferencia? Es una forma de meditar y de guiar la respiración. Esto nos ayuda a regular el ritmo cardíaco y la presión arterial si la respiración la hacemos lenta y profunda. Incluso es una efectiva alternativa en el tratamiento del estrés, la ansiedad y los trastornos de la atención.

Pero conocer esta información no siempre logra motivarnos. A veces nuestro ambiente no es “respirable” y lo que menos nos place es comenzar a respirar de forma consciente. Entonces hay que salir. Sí, salir y contemplar la naturaleza. Los parques, los bosques, todos los sitios donde haya abundante vegetación pueden ayudarnos. Una de las razones es porque en áreas verdes la calidad del aire es mucho mejor y promueve el deseo de respirar más profundamente.

Ahora, aunque tengamos la motivación de practicar técnicas de respiración consciente, frecuentemente no lo hacemos y nos excusamos con frases como: «mejor después», «es hora de comer», «mejor comienzo mañana», «ahora no tengo tanto tiempo», a pesar de que sabemos que solo nos tomará un par de minutos. Tan solo es cuestión de decidir poner un freno, al menos por un momento, al impulso de llevar a cabo los mismos hábitos y rutinas que nos desvían del objetivo de practicar.

Todo comienza cuando lo decidimos.

Publicado por María Fernanda Man Ging el

Naturaleza y atención

La vida actual en la ciudad, con su fuente casi interminable de necesidades y demandas, satura nuestra capacidad de atención dirigida. Constantemente estamos centrados en cosas como «tengo que hacer esto, esto y esto en el trabajo», «hay que comprar», «este fin de semana tengo un matrimonio y dos cumpleaños», «tengo que recoger a mis hijos», «no puedo dejar de revisar las redes sociales». O bien estamos en un ambiente estresante haciendo una actividad tras otra o nos hallamos sumergidos en una virtualidad que nos satura de imágenes y datos que nos generan necesidades o pensamientos negativos.

Y llega un momento en que nos bloqueamos por agotamiento y repetición de conductas compulsivas.

Los entornos naturales, en cambio, son un potente inductor de bienestar al modificar nuestro estado de conciencia. Cuando estamos en el campo, en un gran parque, frente al mar o en un sitio lleno de árboles cerca de la montaña y apartado de la ciudad y la virtualidad, nuestra atención dirigida descansa y es reemplazada por la fascinación. Podemos ralentizar el tiempo y simplemente existir, conectarnos con uno mismo y nuestro entorno, que tanta falta nos hace, y relajarnos.

Este descanso es restaurador porque ayuda a reponer las habilidades de atención dirigida que han estado saturadas, ya que en la naturaleza casi no hay contaminación visual o auditiva, ni información y estímulos pretenciosos. ¿Cuándo fue la última vez que te diste un descanso contemplando la naturaleza?

Publicado por María Fernanda Man Ging el

Decisiones para una sincronicidad

¿Por qué a otros les suceden cosas maravillosas? ¿Existe la suerte? ¿Existe la casualidad? Incluso aquellas situaciones que parecen casuales y azarosas no lo son, porque devienen de una sincronicidad de eventos posibles. Recordemos que la realidad es un campo de potenciales posibilidades infinitas y que únicamente vemos materializadas aquellas que contemplamos como posibilidad para nosotros mismos.

Si comenzamos a tomar conciencia de cada uno de nuestros actos, seremos capaces de darnos cuenta de cómo nuestras decisiones cambian el rumbo de las cosas. Tal vez no lo entendamos al instante, pero basta con alejarnos, en tiempo y espacio, de la situación para poder vislumbrarlo.

Un viaje, un cigarrillo menos, romper una relación, elegir una carrera, comprar un boleto para un concierto, dejar de comer carne, aceptar una llamada, borrar un historial, poner la alarma para salir a caminar por las mañanas.

Publicado por María Fernanda Man Ging el

Caos y conciencia

No pocas veces pareciera que nuestra vida en el mundo se encuentra en caos y que estamos atrapados en la incertidumbre. ¿Podemos hacer algo para dejar de sentirnos arrastrados por el desatino? ¿Es posible aliviar la ansiedad, la insatisfacción y el malestar de nuestra época?

Lo que el futuro nos depara, individual y colectivamente, depende básicamente del uso que hacemos, en este mismo instante, de nuestra capacidad de ser conscientes y de cómo alentamos y protegemos lo que es sano, bueno y hermoso en el mundo y en nosotros mismos.

Ser plenamente conscientes es estar en contacto con nuestros sentidos y acceder al mundo más allá del egoísmo. Se trata de desarrollar nuestra capacidad para ver y trascender los motivos, conceptos y hábitos inconscientes que pudieran estar llevándonos a descuidar lo esencial.

Publicado por María Fernanda Man Ging el

¿Se fijaron ya?

¿Se fijaron ya en cómo está hoy el cielo? ¿Qué color predomina? ¿Hay nubes? ¿Cómo son? Aun si cierro mis párpados móviles puedo notar el resplandor. Y al abrirlos, la luz arranca vívidos verdes de las plantas.

Detengámonos un momento para percibir la velocidad y la temperatura del viento. ¿Desde dónde nos golpea? ¿Qué habrá tocado antes de llegar a mí?

Y luego, podemos también prestar atención a nosotros mismos dentro del paisaje. ¿Cómo estoy yo cuando contemplo el cielo? ¿Qué tan consciente estoy de mi cuerpo y todo lo que percibo? Todo es captado por nuestros sentidos, aunque pocas veces nos detengamos a disfrutarlo.

Tal vez estamos demasiado conectados con la virtualidad, con las redes sociales que están llenas de la vida ajena y paisajes bidimensionales, con videojuegos que narran la historia de otros o no narran nada y nos distraen, o con las actividades que no nos hacen felices, pero que hacemos una y otra vez porque nos sentimos atrapados en ellas.

Ahora mismo, fuera de las pantallas y la cárcel de las actividades que no nos llenan, hay un mundo de sensaciones al que podemos acceder: nuestro mundo y nuestro cuerpo en el mundo, respirando y siendo parte de un sistema y un macrosistema.