Publicado por María Fernanda Man Ging el

Meditación

Doce minutos de meditación diaria sirven para mantener la salud de nuestros telómeros, según Elizabeth Blackburn, premio Nobel de Medicina.

Los telómeros son una secuencia de ADN especial, situada en los extremos de los cromosomas, que protegen la integridad del ADN celular, pero se acortan en cada división.

Cuando su longitud se reduce por debajo de cierto umbral, no pueden replicarse más. La célula muere o envejece, interfiriendo con el correcto funcionamiento del órgano al que pertenece.

De este modo, los telómeros son un biomarcador de salud y del paso del tiempo en el organismo.

Nuestros hábitos impactan directamente a la longitud de nuestros telómeros. El estrés crónico, por ejemplo, los acorta, haciendo que enfermedades aparezcan prematuramente.

Entre las estrategias comprobadas para minimizar el impacto del estrés en los telómeros están: el ejercicio, el apoyo social y la meditación.

La meditación es la base de la práctica de la atención plena o mindfulness, la cual está relacionada con nuestra capacidad innata de ser conscientes, mas no con una religión, filosofía o punto de vista concreto. Todos podemos practicarla una vez que lo decidamos. ¿Has meditado alguna vez?

Publicado por María Fernanda Man Ging el

Áreas verdes y telómeros

¿Has notado el bienestar que aparece al estar en áreas con abundante vegetación?Vivir en lugares con pocas zonas verdes está relacionado con el acortamiento de los telómeros y, por ende, con el riesgo de enfermarnos, según Elizabeth Blackburn, Premio Nobel de Medicina por descubrir la telomerasa, una enzima que replica y alarga los telómeros.

Los telómeros son estructuras que protegen los cromosomas y cuyo acortamiento está vinculado con el envejecimiento y el riesgo de padecer enfermedades, entre ellas el cáncer.

Resulta importante estar conscientes de cómo las condiciones de nuestro entorno impactan directamente nuestra salud. La planificación de las ciudades debe incluir el desarrollo de áreas verdes y cada uno de nosotros tendría la responsabilidad de velar porque esto se dé.

También es conveniente que procuremos rodearnos de plantas en los espacios que habitamos, o incluso en nuestro ambiente de trabajo, donde pasamos muchas horas del día. Existen numerosas especies de plantas que agradecen el resguardo del interior y por ello son ideales para espacios techados.

Publicado por María Fernanda Man Ging el

Mi muro me protege, pero me impide ver

«Yo siempre he sido así», «no puedo», «todos me van a mentir alguna vez, así que mejor no creo en nadie», «el amor es para tontos», «prefiero quedarme seguro en casa», «no esperes nada bueno de mí», «no me hace feliz, pero este trabajo cubre mis gastos». Estas y otras frases que nos repetimos funcionan como muros protectores para armarnos un lugar cómodo y seguro.

Amurallarnos funciona en determinadas ocasiones, cuando nuestra integridad corre peligro, pero si elegimos vivir ahí para siempre, puede que no conozcamos todas nuestras capacidades o nos perdamos de experiencias enriquecedoras.

Lo bueno de los muros es que uno puede elegir cómo y con qué construirlos. Y hasta podemos derribarlos para ampliar la zona segura. Podemos reubicarlos, hacerlos más flexibles, más bajos o más dinámicos.

Llega un punto en que, como adultos, podemos comprender que somos los principales responsables de lograr vivir la vida que queremos, de manera individual y colectiva. Nuestra realidad la vamos conformando según lo que tomamos para nosotros mismos dentro del entramado de potenciales posibilidades a nuestra disposición.